BUENOS DÍAS 16-20 SEPTIEMBRE 2013

Lunes, 16 de septiembre

 BIENVENIDA DEL DIRECTOR

Muy buenos días a todos y bienvenidos al colegio, a vuestro colegio.

El inicio del curso nos crea a todos un cierto grado de inquietud. Para algunos porque se estrenan en el colegio, para otros más veteranos porque comienza un curso superior, quizá más complejo; para muchos supone reencuentros con compañeros que pueden convertirse, con su apoyo y amistad, en esenciales para la construcción de nuestra persona…

El tiempo de verano nos ha permitido descansar, disfrutar con cosas nuevas, hacer nuevas relaciones y tal vez viajar. Me alegro de que te haya ido bien el descanso y las vacaciones.

Este nuevo curso se nos presenta con un montón de retos nuevos, de cosas por hacer, de personas que vamos a encontrar en nuestro camino. Te invito a que no desaproveches la ocasión, y que lo vivas a tope desde el primer momento.

Es muy importante que durante estos primeros días de curso seamos capaces de darnos la bienvenida, de desearnos un buen trabajo, de poner las bases de este nuevo curso que nos espera. En este sentido el lema del curso nos ayuda especialmente ya que supone un reto y una invitación: ¡Atrévete!

ATRÉVETE es el reto del presente. Todo es posible para quien se atreve.

¡Atrévete! Ya sabes que no se puede impedir el viento; pero se pueden construir molinos.

¡Atrévete! Eso lo puede hacer cualquiera, pero no todo el mundo tiene el valor de intentarlo.

¡Atrévete! Si luchas puedes perder, si no luchas ya estás perdido…

Como el pequeño Bosco que intuyó, desde sus comienzos, en quiénes podía y debía confiar. Su proyecto fue un proyecto nacido de la confianza en sí mismo, en los otros y en Dios.

Comenzamos un nuevo curso juntos. Hay muchas novedades, hay muchas y buenas costumbres y formas de hacer que siguen como siempre. Sea como fuere nada volverá a ser igual porque cada día estamos llamados a renovar nuestros esfuerzos por seguir creciendo, por seguir madurando.

Buenos días y feliz curso.


 

Martes, 17 de septiembre

 

BIENVENIDA DEL JEFE DE ESTUDIOS

La labor de un colegio, casi por definición, está ordenada a todos los aspectos relacionados con la enseñanza de diversas disciplinas o asignaturas. Para concretar las indicaciones de las Leyes y decretos relacionados con el sistema educativo y los centros, así como para llevar adelante los objetivos concretos que cada centro se marca en su proyecto… se hace necesario que una serie de personas coordinen el desarrollo y aplicación de todos estos elementos. Por ello en nuestro centro dentro de los profesores hay quien desarrolla la función de la dirección pedagógica, la jefatura de estudios, la coordinación de etapas, secciones, ciclos o departamentos…

En estos Buenos Días en los que queremos representar a la parte más académica os presentamos una historia: la historia del lápiz.

El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le preguntó:

 — Abuelo, ¿estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es una historia sobre mí?

 El abuelo dejó de escribir, sonrió y dijo al nieto:

 — Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.

El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada de especial.

 — Abuelo, ¡pero si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!

 — Mira, escúchame —contestó el abuelo— todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán de ti una persona por siempre en paz con el mundo.

 Primera cualidad: puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. A esta mano nosotros la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.

 Segunda: de vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final está más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.

 Tercera: el lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

 Cuarta: lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.

 Finalmente, la quinta cualidad del lápiz: siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará trazos, e intenta ser consciente de cada acción.

Un nuevo curso es una nueva oportunidad para sacarnos punta y ser lápices de mejor calidad. Un nuevo curso pone en nuestras manos la posibilidad de “hacer grandes cosas”, “mejorar como personas”, “corregirnos”, “cuidar nuestro interior” y “dejar una buena marca en los demás”. Pidamos a nuestro Buen Dios que nos enseñe a ser los “lápices” que construyan “una casa para ti” y para los demás.


Miércoles, 18 de septiembre

  

BIENVENIDA DEL COORDINADOR DE PASTORAL

En los Buenos Días de ayer se nos invitaba a centrarnos en la tarea académica que desarrollamos en el colegio. Sin embargo, dentro de la tarea educativa, el desarrollo de los conocimientos debe ir acompañado con el desarrollo de todas las dimensiones de la persona. La pastoral intenta reforzar todos los aspectos que hacen de este centro algo distinto. La pastoral comprende todas esas invitaciones que continuamente (desde las clases, las celebraciones, las fiestas, las convivencias, las campañas solidarias, la acción tutorial…) os hacemos para dar respuestas en las que nos atrevamos a comprometer toda nuestra vida para construir nuestro camino de futuro.

Este camino no lo hacemos solos, por eso desde la pastoral cuidamos tantos elementos para crear un ambiente en el que todos nos sintamos a gusto porque es como si nuestro colegio fuese una casa con corazón, para que no sean solo un centro académico que ayuda a obtener títulos.

Un colegio con corazón significa que nos importas tú y tus ilusiones, tu futuro. Significa que encontrarás personas dispuestas a echarte una mano ante las dificultades y disfrutar con tus alegrías.

Esto lo hacemos desde la clave del Jesús que nos presenta el Evangelio y visto con la mirada de Don Bosco. Por eso podemos decir que, cada nuevo curso, es como un milagro esperado.

Jesús, como en tantas otras ocasiones, se retiró a un lugar tranquilo para estar a solas… La gente, venida de muchos lugares, le siguió y el Señor, viendo la cara de impaciencia de la mayoría de ellos, se dispuso a atenderles prontamente. Pues bien, no habían pasado apenas treinta minutos cuando una gran parte de la muchedumbre empezó a ponerse nerviosa mirando continuamente el reloj… Los apóstoles percatándose de la situación tan delicada que se les avecinaba, se acercaron a Jesús y le dijeron:

— Se hace tarde, Maestro. La gente tiene que irse ¡tienen tantas cosas que hacer!

Jesús les dijo:

— No es necesario que se vayan tan pronto… ¡No me digáis que no les queda nada de tiempo!

— Por mucho que les hemos insistido, respondió uno de los apóstoles, nada de nada. Bueno, tan solo un niño dice disponer de 20 minutos libres.

El Señor esbozó una sonrisa y le comentó:

— Ya no se trata de panes ni de peces, ni de saciar el hambre de la muchedumbre. Algo mucho peor está infiltrándose en el corazón de las personas…

Y dirigiéndose al gentío les fue entregando todo un año, un año plagado de cientos de oportunidades para encontrase con ellos mismos, con su familia, con sus amigos, con Dios…

Ah, y también a ti, querido amigo, te lo ha entregado el Señor. Es decisión tuya la de multiplicar o dividir tu tiempo para contigo mismo, para con tus hermanos y para con Dios… ¡Tú decides!

Al comienzo de este curso, párate un minuto y dale gracias a Dios por el nuevo curso que pone en tus manos. Agradéceselo y haz el propósito de aprovecharlo a tope. Desde ahora mismo.

 Jueves, 19 de septiembre

 

BIENVENIDA DEL PERSONAL DE ADMINISTRACIÓN Y SERVICIOS

Buenos días a todos. El comienzo del curso no solo nos afecta a nosotros como alumnos y profesores sino que comprende a toda la comunidad educativa. La tarea educativa en nuestro colegio no se queda en el aula, sino que intenta impregnar todos los espacios y ambientes.

En esta relación que es la educación tenemos personas adultas, con nombres concretos, que nos ayudan en nuestro crecimiento aunque no lo hagan desde el uso de la pizarra. Es lo que se llama, de forma oficial diríamos, el personal de administración y servicios.

Dentro de este personal encontramos al personal de limpieza, la persona de recepción, los responsables del mantenimiento, el personal que se ocupa de las tareas de secretaría y de administración, quienes acompañan las actividades extraescolares o los servicios que oferta nuestro colegio (biblioteca, comedor, transporte….). Todos ellos forman parte de nuestra comunidad educativa, de nuestro camino de crecimiento.

El personal de limpieza hace todo lo posible para mantener todo el edificio y sus instalaciones en un estado de higiene y limpieza dignos; si bien, a veces, algunos de nuestros compañeros se empeñan en hacerles el trabajo más difícil de lo que se espera.

Los encargados de atendernos para hacer fotocopias, a la llegada al centro fuera de horario, en la secretaría cuando necesitamos algo… están a nuestra disposición y dentro de la rutina que provocan muchas de sus tareas y nos ofrecen su mejor cara y una actitud de disponibilidad a pesar, muchas veces, de nuestras exigencias y prisas de última hora.

La clave del trabajo de estas personas y todas las demás que aportan algo en nuestro colegio están a nuestro lado con el objetivo de ayudarnos, desde su función y tarea (tantas veces de forma callada), en nuestro propio crecimiento.

Para todos ellos desde estos Buenos Días, nuestro agradecimiento y reconocimiento y los hacemos con un texto del poeta de la India Rabindranath Tagore. Usamos unas palabras que se refieren a las ofrendas de guirnaldas de flores que los hindúes realizan en el río Ganges que nos recuerdan que no debemos esperar a mañana para ofrecerles nuestra gratitud:

Corta esta pequeña flor y tómala.

¡No lo dejes para más tarde!

No sea que se marchite y caiga al polvo.

Tal vez no haya, para ella, un lugar en tu guirnalda,

pero hónrala con ese toque doloroso y córtala.

No sea que se acabe el día sin que te des cuenta,

y se te pase el tiempo de la ofrenda.


 

Viernes, 20 de septiembre

 

BIENVENIDA DE LAS FAMILIAS

La educación es una tarea que corresponde, principalmente, a los padres. La relación educativa que se da en la familia es la clave del proceso de crecimiento de cada uno de nosotros. A medida que vamos creciendo y madurando vamos tomando nuestras propias decisiones e incluso nos dejamos de habitar en la misma casa para seguir nuestros propios proyectos. Es entonces cuando más se nota nuestro propio proceso de crecimiento y nuestra educación.

En esta tarea la familia no está sola. La escuela es una buena ayuda ya que podemos compartir nuestro proceso con adultos que nos acompañan y orientan y con gente de nuestra edad que, seguramente, serán los grandes amigos del mañana.

Pensar en el mañana me recuerda la historia de aquel adolescente que sacaba forzosamente por la ventana la maleta lista para su gran escapa de casa. El motivo: la negación de su madre ante su deseo de ir al río con sus compañeros de correrías.

Diego cree que ha sido el colmo, ya tiene 13 años y aún su madre es quien decide por él: ¡Diego haz esto!, ¡Diego te prohíbo hacer esto! Se siente “rallado” por sus pensamientos y los consejos de quienes dicen ser sus amigos: “Eres un niñito de mamá”.

Sin embargo, su hazaña fue descubierta por su abuelo. Hombre de campo graduado en la universidad de la vida sosegada y sabia; una anciano que nunca se separaba de su boina, de mirada fija, manos rudas por el trabajo y de mentalidad lúcida y vivaz. Sorprende a su nieto en su gran huida. Lo toma de la mano sin pronunciar palabra hasta llevarlo a un árbol caído que les servirá de banco y testigo del relato de una gran enseñanza:

– “¿Sabes por qué las aves pueden volar?, una pregunta obvia para Diego, alguien que cree saberlo todo. Sin embargo, aprendió algo nuevo aquella tarde. “No solo vuelan por que tienen alas. Vuelan porque se preparan para hacerlo. Cuando un pajarito imprudentemente quiere volar antes de tiempo, sube al borde de su nido y se lanza. Pero sus pequeñas alas no están preparadas para ese instante de su vida. Y entonces, ¡el gran chasco! Se estrella contra el suelo. La caída puede lesionarle de por vida. Y un pájaro que no vuela no es un pájaro. No te adelantes a tu tiempo. Tu madre y los que te queremos sabemos que no es tu tiempo de volar. Además, el pajarito que se lesiona no solo no puede volar sino que no regresa al nido”.

Aquel anciano coge su boina. Se levante en silencio; y se aleja. Diego mira su nido y piensa que algún día volará a otro lugar. Pero hoy no será ese día.

 

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