BUENOS DÍAS 23 a 27 de NOVIEMBRE

Lunes, 23 de noviembre

 REFLEXIÓN:

En el teatro, Buenos Días del Director y/o Coordinador de Pastoral a los alumnos de ESO.

ORACIÓN.

Dios te salve María…

 

María Auxiliadora de los Cristianos,

Ruega por nosotros

 

 

Martes, 24 de noviembre

 

La vida como un espejo

 LECTURA

Le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles eran los factores que destruían al ser humano.

El respondió:

La política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin caridad.

La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable;

que las personas están tristes, si estoy triste;

que todos me quieren, si yo los quiero;

que todos son malos, si yo los odio;

que hay caras sonrientes, si les sonrío;

que hay caras amargas, si estoy amargado;

que el mundo está feliz, si yo soy feliz;

que la gente se enfada, si yo estoy enfadado;

que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.

La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.

“El que quiera ser amado, que ame”.

 

REFLEXIÓN

Somos inconformistas y normalmente vemos más fácil la queja que la alabanza, pero todo depende de nuestro punto de vista o del espejo en el que queremos verlo. Podemos deformar la realidad y adaptarla a nosotros, pero eso no la cambiará. ¿Cambias esa realidad por no querer asumirla? ¿Qué tienes que cambiar? Dependiendo de tu estado de ánimo ¿es así como actúas con tus compañeros, amigos, familia…?

 

ORACIÓN: Ave María

 María Auxiliadora de los Cristianos,

Ruega por nosotros

 

 

Miércoles, 25 de noviembre

 LA CAPACIDAD PARA NARRAR HISTORIAS

Don Bosco tenía una gran capacidad para narrar historias. Narrar y no leer. Historias que son metáforas o comparaciones tomadas de la vida diaria o de la naturaleza. Historias que atraían y sorprendían por su viveza y su singularidad. Que dejaban la mente del que las escuchaba inquieta y pensando. Para que quien las escuche se plantee cosas y pueda reflexionar.

Al igual que los cuentos, los evangelios al inicio eran narraciones que se transmitían de forma oral.

Hay historias que aunque sean cortas, pueden encerrar enseñanzas que con el paso del tiempo son nuevas.

Imagina la siguiente escena:

Un hombre tiene semillas en la mano y las echa en la tierra. Esas semillas brotan y crecen, aunque el hombre duerma o se levante, sea de día o de noche, sin que él le tenga que decir a las semillas qué tienen que hacer.

  • ¿Crees que esa historia tiene algo que ver contigo?
  • ¿Te das cuenta de qué manera has crecido en el último año?

Quizás necesitamos aprender a valorar las cosas pequeñas y los pequeños gestos. No nos sentimos llamados a ser héroes cada día, pero a todos se nos invita a vivir poniendo un poco de dignidad en cada rincón de nuestro pequeño mundo. Un gesto amistoso al que vive desconcertado, una sonrisa acogedora a quien está solo, una señal de cercanía a quien comienza a desesperar, un rayo de pequeña alegría en un corazón agobiado… no son cosas grandes. Son pequeñas semillas del reino de Dios que todos podemos sembrar en una sociedad complicada y triste, que ha olvidado el encanto de las cosas sencillas y buenas.

VÍDEO (opcional): La parábola del sembrador https://youtu.be/TMqZoSHCpbo

 ORACIÓN: SEMBRAR

 Quien siembra

siembra con esperanza,

aunque el terreno

no sea el mejor

y tenga piedras.

 Quien siembra

siembra con esperanza,

aunque no sea dueño

de las lluvias,

de las sequías.

 Quien siembra

siembra con esperanza,

aunque solo esparza

en la tierra y en los corazones

semillas pequeñas.

Pues sabe que el Señor

del campo y de la semilla

confía en él y en su tarea.

 Quien siembra

vive la esperanza,

sueña en parábolas,

lanza buenas nuevas,

goza la temporada

y anhela la cosecha.

Pero, a veces, las preocupaciones

le hacen pasar las noches en vela,

y nada se soluciona

hasta que se duerme en tu regazo.

 ¡Saldré a sembrar

para continuar tu tarea!

 María Auxiliadora de los Cristianos,

Ruega por nosotros


 

Jueves, 26 de noviembre

LA FLOR MÁS GRANDE DEL MUNDO

Hay historias que nos han pasado que podían ser resumidas en dos palabras. Pero son historias preciosas, nuestras historias. Cosas que nos han ayudado a crecer, que nos han hecho reír, pasarlo muy bien y también llorar. Hay historias que han actuado como semillas en nosotros.

¿Recuerdas el grano de mostaza que se siembra en la huerta? ¿Qué tiene de especial esta semilla? Es la más pequeña de todas, pero, cuando crece, se convierte en un arbusto mayor que las hortalizas. Hay comienzos muy humildes, pero su fuerza transformadora no la podemos ni imaginar.

 EVANGELIO: Mateo 13, 31-33

 «Les propuso otra parábola:

– Se parece el reino de Dios al grano de mostaza que un hombre sembró en su campo; siendo la más pequeña de las semillas, cuando crece sale por encima de las hortalizas y se hace un árbol, hasta el punto que vienen los pájaros a anidar en sus ramas».

ORACIÓN: SEMILLAS DEL REINO

Sois semillas del Reino

plantadas en la historia.

Sois buenas

y tiernas,

llenas de vida.

 Os tengo en mi mano,

os acuno y quiero,

y por eso os lanzo al mundo:

Salid, acoged, proponed.

¡Perdeos!

 No tengáis miedo

a tormentas ni sequías,

a pisadas ni espinos.

Bebed de los pobres

y empapaos de mi rocío.

 Sed fecundos,

no os quedéis enterradas.

Floreced

y dad fruto.

Dejaos mecer por el viento.

Que todo viajero

que ande por sendas y caminos,

buscando o perdido,

al veros,

sienta un vuelco

y pueda amaros.

 ¡Sois semillas de mi Reino!

¡Somos semillas de tu Reino!

 María Auxiliadora de los Cristianos,

Ruega por nosotros

 

 Viernes, 27 de noviembre

Estad en vela, estad atentos… algo va a suceder

 LECTURA: El centinela

Cerca de la frontera de un país muy lejano se levantaba un pequeño castillo perdido en medio del desierto.

Una mañana llegó un mensaje del rey: “Estad a punto porque nos han hecho saber que Dios visitará nuestro país y quizás pasará por vuestro castillo. Sobre todo estad preparados para recibirlo”. Las autoridades del castillo se dispusieron a cumplir las órdenes reales. Llamaron al centinela y le encomendaron que a partir de aquel día no perdiera de vista el desierto y en cuanto viera alguna señal de la venida de Dios se lo hiciera saber.

El centinela recibió el encargo con alegría; nunca le habían confiado una misión tan importante. – Cómo debe ser Dios -pensaba- Seguramente vendrá con un gran cortejo y lo distinguiré de lejos… o quizás aparecerá de golpe, acompañado por un poderoso ejército…

Ilusionado como estaba, no pensaba en nada más y se pasaba días y noches en lo alto de la torre. Transcurrió el tiempo y poco a poco todo el mundo fue olvidando el mensaje de Dios. Incluso el rey perdió el interés. En el castillo, los oficiales y los soldados se cansaron de esperar aquella visita y dejaron de hablar del tema.

Sólo el centinela se mantenía muy despierto esperando, esperando siempre, bajo el sol y la lluvia. A veces, cansado de mirar, se preguntaba si todo aquello no era un engaño- ¿Por qué tiene que venir Dios? Y, si viene, ¿pasará por este castillo tan poco importante?

Pasaron los meses y los años. El centinela se hacía viejo y los ojos le empezaban a flaquear.Un día se levantó como siempre para mirar el desierto, pero se dio cuenta que casi no se podía mover. Se sentía cerca de la muerte y una gran amargura le embargó el alma.- He estado toda la vida esperando la visita de Dios y ahora tendré que morir sin haberlo visto, exclamó dolorosamente. Entonces oyó una voz a su lado:

  • ¿No me conoces? Sorprendido, el centinela se volvió y vio que Dios había llegado. Lleno de alegría le dijo
  • ¡Oh, ya estás aquí! Me has hecho esperar tanto… ¿por dónde has venido que no te he podido ver?

–          Siempre he estado a tu lado, replicó Dios con dulzura, desde el día que decidiste esperarme. Siempre he estado aquí, a tu lado, dentro de ti. Te ha hecho falta largo tiempo para darte cuenta, pero ahora ya lo sabes. Este es el secreto: sólo quienes esperan pueden verme.

La voz calló y el centinela se sintió invadido por una inmensa felicidad. Se alzó lentamente y volvió a otear lentamente, amorosamente, la línea del horizonte.

 ORACIÓN: PROGRAMA PARA ADVIENTO

Salir

con los ojos bien abiertos,

ligero de peso y erguido,

libre y dispuesto.

Andar por las calles sin miedo,

saludar y tocar a la gente.

Escuchar el rumor de la vida,

y regalar cántaros de esperanza todos los días.

No dormirse en los laureles,

vigilar todo lo que acontece

y esperar día y noche al que viene.

Volver

con los pies polvorientos,

y el corazón enternecido.

Entrar alegre en su casa,

y sentarse a comer en compañía.

Contar lo que me ha sucedido,

y escuchar a todos como amigo.

Permanecer largo tiempo en silencio

contemplando el misterio

y cuidando la vida que está floreciendo.

Eso es Adviento.

Esto es Adviento.

 María Auxiliadora de los Cristianos,

Ruega por nosotros

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